El fraude de las terapias 'milagro'


· Hay empresas que venden productos capaces de curar el cáncer y el sida


· Varios especialistas desmontan sus teorías


· Además, facilitan las claves para identificar los anuncios engañosos


Laura Tardón Madrid
Ilustración: Ulises

Los milagros no ocurren todos los días, aunque hay quien se empeña en hacernos creer lo contrario. ¿Conoce usted alguna terapia capaz de curar el sida? Quizás resulte muy osado para el sentido común y la ciencia, pero no para individuos sin escrúpulos que juegan con el engaño y la desaprensión para ganar o robar dinero a costa de la esperanza de personas enfermas.

Existe una empresa denominada Magnetika que promete incluso eliminar el cáncer terminal. A través de su página web propone la adquisición de fajas, plantillas, colchonetas, ropa interior y almohadillas magnéticas. Los responsables aseguran que "estos productos de autoterapia magnética han podido curar a pacientes con patologías de difícil curación como niveles altos de colesterol, hipertensión arterial, sida y algunos casos de tumores avanzados". Según argumentan, "la metástasis se da con la presencia de la bacteria Pseudomona aeruginosa" y afirman que el biomagnetismo puede inhibirla y, por lo tanto, "mejorar considerablemente o hacer desaparecer el tumor".

Detrás de este lenguaje seudocientífico se esconde una gran mentira. "Sus argumentos son inventados, carentes de rigor científico, de validación y ética. Científicos de reconocido prestigio, entre ellos el español Joan Massagué, llevan años investigando la metástasis y sus avances no tienen nada que ver con esta versión. Si fuera así, trataríamos el cáncer con antibióticos", señala Laura García Estévez, jefa de la Unidad de Mama del Centro Integral Oncológico Clara Campal, del Grupo Hospital de Madrid. "Ni siquiera incluyen en sus textos bibliografía ni hacen referencia a investigaciones publicadas", añade.

Este engaño le trae algunos recuerdos. Una paciente suya con cáncer de mama avanzado decidió probar una vía alternativa: los comprimidos de cartílago de tiburón. Se negó a continuar con la terapia habitual y, finalmente, no le sirvieron de nada, murió. "Los autores de estas propuestas son unos farsantes que se aprovechan del dolor y la desesperación ajena", asevera. La Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios de Andalucía (FACUA) denunció a finales del año pasado a la empresa Magnetika. Como explica Rubén Sánchez, portavoz de esta organización, por desgracia, "aún no hay resolución sancionadora. Estos procesos suelen ser lentos, a veces tardan incluso años".

Sanidad advierte sobre la magnetoterapia
Hace apenas unos días la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) advertía sobre las prácticas comerciales engañosas de aparatos de magnetoterapia caseros en general. Muchas incluso utilizan falsas recomendaciones del Ministerio de Sanidad. Según reza el comunicado, "la AEMPS desaconseja la adquisición de estos artilugios sin que exista una valoración previa por un médico independiente, especialista en la patología concreta que quiere tratar, para que indique la técnica, supervise su aplicación y realice un seguimiento de los resultados". La aplicación de estos dispositivos, argumentan los expertos de la AEMPS, "no está exenta de reacciones adversas en grupos de población más sensibles o con patologías en las que está contraindicado su uso".

Al contrario de lo que mucha gente cree, los productos 'milagro', que pueden ser tanto aparatos como pastillas y cremas, no son tan inocuos como se presentan. A veces incluyen vitaminas en dosis más altas de las recomendadas o cuentan con complementos prohibidos. Por ejemplo, este mismo mes se han tenido que retirar en la Comunidad Valenciana varios productos cosméticos que llevaban hidroquinona. Esta sustancia sólo puede utilizarse en los medicamentos autorizados por la AEMPS y bajo control médico. "La persona que usa el cosmético en cuestión no sabe que contiene hidroquinona y, por lo tanto, desconoce las precauciones que debe tomar para no sufrir daños en la piel cuando se exponga al sol", comenta Ana Aliaga, secretaria general del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.
El negocio de los productos 'milagros'

El abanico de productos milagrosos parece no tener fin. Según un estudio de la Confederación de Consumidores y Usuarios, los españoles nos gastamos más de 2.000 millones de euros al año en cremas que prometen eliminar arrugas, pastillas que eliminan 10 kilos en una semana, comprimidos con sustancias que mejoran el rendimiento físico e intelectual, dispositivos que curan la artrosis y pulseras que, por el simple hecho de llevarlas reducen el estrés, los mareos o la tensión.

"Hay quien no puede soportar el malestar que le produce no tener respuesta a lo que le ocurre y decide comprar productos que, en teoría, le pueden curar su enfermedad", expone Pedro Rodríguez, psicólogo clínico y miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Lo tienen muy fácil. Sólo deben estar atentos ante el bombardeo de anuncios televisivos, los correos electrónicos masivos y la venta directa a domicilio. Incluso "en las farmacias se han vendido los modelos más conocidos de las pulseras del equilibrio y es muy frecuente encontrar seudoadelgazantes y productos que ayudan a mejorar el rendimiento, como si fueran auténticos bazares", atestigua el portavoz de FACUA.

Falsas teorías
Se puede conseguir todo tipo de productos milagrosos, simplemente, navegando por internet. Numerosas webs ofrecen la respuesta mágica, la que todos quiere escuchar. La promesa de no volver a sufrir dolores ni mareos. Y estos inventos, plagados de falacia, lo afirman. Sin embargo, lo máximo a lo que se puede aspirar se llama efecto placebo. "En consulta vemos muchos pacientes que hablan de las famosas pulseras del equilibrio. Lo que les crea es una predisposición a mejorar. Son sólo efectos psicológicos. Al final, recurren de nuevo a la medicina científica porque estas alternativas no ofrecen resultados eficaces como sí los tienen los fármacos, la fisioterapia y la rehabilitación", subraya Joaquín Ojeda, neurólogo del Hospital Infanta Sofía de Madrid.

No existen productos capaces de reducir centímetros de volumen, de quitar las arrugas, rejuvenecer la piel y eliminar varices. "Pueden tener un efecto hidratante y algunas quizás contraigan un poco las varices, pero este resultado no es duradero. El milagro no existe", confirma el presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología, José Carlos Moreno.

Y en el campo de los seudoadelganzantes, la perspectiva no cambia demasiado. Según Clotilde Vázquez, jefa del servicio de Nutrición del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, "no se puede perder grasa en pocos días. Lo que se pierde es músculo y esto es muy perjudicial. La cantidad de músculo está muy relacionada con nuestro estado de vejez, sostiene el hueso, es nuestra reserva de defensas. Normalmente, estas situaciones terminan en un efecto rebote grande porque el ritmo metabólico baja mucho".
Cómo identificar un engaño

Luchar contra estos engaños es el 'leitmotiv' de las asociaciones de consumidores, a través de continuas denuncias a organismos nacionales y regionales, y del Observatorio de Productos Milagros que puso en marcha en 2005 el Consejo de Farmacéuticos. "Muchos clientes adquieren artilugios por internet y cuando los reciben dudan de su seguridad y prefieren preguntar antes de usarlo a su farmacéutico de confianza. Miramos en nuestras bases de datos y, si tenemos dudas, lo remitimos al Ministerio de Sanidad", explica la farmacéutica Aliaga, que apuesta por que exista buena información para que todo el mundo sepa reconocer un producto 'milagro'.

Sospeche si le intentan vender un producto no avalado por la evidencia científica que prometa prevenir o tratar una enfermedad, sobre todo si es crónica e incurable. Dude también si los anuncios sugieren propiedades adelgazantes o hacen referencia al uso en centros sanitarios o a la venta en farmacias. Piénselo dos veces si incluyen testimonios de personajes famosos o de especialistas o si utilizan el término natural como característica asociada a efectos preventivos o terapéuticos. Desconfíe si sugieren mejor rendimiento físico, psíquico o sexual y si pretenden sustituir un tratamiento médico.

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