LIVRO

¡Que viva la música!

Autor - Andrés Caicedo

Sexo, drogas y 'rock & roll' na Colombia dos anos 70. La novela póstuma de Andrés Caicedo, '¡Que viva la música!', cuenta el drama social de una joven de clase alta que llega a convertirse en prostituta tras abandonarse a una vida de desenfreno

por Fatima Cruz, Madrid
06.08.2010

Nadie debería vivir más de 25 años. Esto es lo que pensaba el escritor colombiano Andrés Caicedo, y así lo cumplió. El cuatro de marzo de 1977, después de recibir de la editorial el manuscrito previo a la publicación de su novela ¡Que viva la música! (Norma), se suicidó tras ingerir una elevada cantidad de barbitúricos.

Tenía 25 años. La mayoría de sus obras, que a menudo reflejan los problemas sociales, fueron publicadas póstumamente. El interés y empeño de sus amigos, que recopilaron sus guiones de cine, críticas y cuentos para publicarlos, le han dado a conocer más allá de las fronteras de su país.

"Es un Rimbaud colombiano", dice de Caicedo la escritora Nuria Amat. Muchas veces se le ha comparado con el poeta y escritor francés del siglo XIX, ya que ambos comparten su obsesión por la juventud, la muerte y el abandono.


¡Que viva la música! es la historia de María del Carmen Huerta, una adolescente de clase alta de la ciudad de Cali (Colombia), hija de un fotógrafo, que cansada de una vida insustancial se abandona a la fiesta, el sexo y las drogas.

En un primer momento la joven se reúne con un grupo de amigos de ideología marxista. Juntos leen El Capital, fuman marihuana y escuchan a los Rolling Stones. Pero a María del Carmen eso no le parece suficiente, por lo que se introduce en los bajos fondos y descubre su habilidad con la salsa. Después de viajar por todo el país y conocer a numerosos personajes, algunos atracadores y asesinos, comienza a ejercer la prostitución.

El eje de la vida de la protagonista es el baile. El rock y la salsa le hacen sentir poderosa. Caicedo utiliza este simbolismo para comparar el baile con la vida, donde también hay que saber dar bien los pasos. El lenguaje de la novela es muy local, ya que Caicedo utiliza vocablos muchas veces incomprensibles para los lectores no colombianos, así como palabras propias de la jerga de la droga. A pesar de todo, esto no dificulta la lectura ni la comprensión

"Se trata de un libro único, atrevido, verdadero", asegura Nuria Amat, quien destaca de Caicedo "la voluntad impía contra el orden literario". Si además no conoce Cali, esta novela detalla con toda claridad las calles, plazas y parques de esta ciudad, también conocida como la capital de la salsa.
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