MUSICA

A Malikian siempre le quedará Madrid


Elisa Silió
22/02/2011

El violinista libanés-armenio, de gira eterna por el mundo, vuelve a su hogar con un nuevo disco y un montaje de Illana
Uno se hace a la idea de la hospitalidad y la espiritualidad que rodean la vida de Ara Malikian (1968. www.aramalikian.com) solo con pisar el descansillo de la escalera de su ático, en el castizo barrio de Malasaña, en Madrid. Un gato sonriente dibujado en el felpudo saluda con un "Hi baby", y un ojo turco vela junto al timbre por el músico libanés-armenio y sus visitas. Su casa es el lugar de reunión de muchos, y él, encantado: "Mientras haya espacio, todo el mundo es bienvenido". No sabría localizar su rincón de trabajo. "Toco por toda la casa para no aburrirme, y a la vez puedo leer el periódico". En cualquier esquina de una vivienda en dos alturas, soleada y con mezcla de estilos en su decoración: budas de toda clase ("no soy budista", precisa), ideogramas chinos, esculturas africanas o naranjos en su terraza. Un ambiente ecléctico como es su música, fusión de lo clásico con todo lo imaginable: tango, flamenco, jazz... Malikian, formado en Londres y Hannover, tiene cerrados próximos conciertos en Siria y Budapest y una gira por Estados Unidos, Italia, China ..., pero siempre con vuelta a Madrid, la ciudad en la que se instaló hace una década. "Es como un pueblo, me encanta su luz, la vida en las calles. No pensé quedarme mucho tiempo, ni ahora me imagino mudándome".

 
Los próximos dos meses está retenido en Madrid. Entre semana y los sábados actúa en el teatro Calderón con Paganini: cuatro músicos fusionan repertorio clásico con otros estilos en un montaje cómico de Illana. "En los conservatorios te enseñan a controlar tu cuerpo. Tenemos miedo de mover el pie y acabamos tiesos. Trabajando con actores he aprendido que siempre ha de haber actuación en el escenario", sostiene Malikian, que dedica los domingos a dos espectáculos infantiles en el Lara. "No puedo prescindir de tocar para niños. A la salida algunos simulan tocar el violín y eso nos emociona". Le gustaría que se dejase de ver la música clásica "como algo hecho para expertos". "La culpa la tenemos los intérpretes que creemos que tocar música clásica es diferente. Se puede tocar en un salón, en un café, en un auditorio..., y es lo mismo". De remate, el próximo martes presenta en el Coliseum su álbum Con los cerrados en tándem con el guitarrista argentino Fernando Egozcue. "Hace cuatro años montamos un quinteto y grabamos un disco, Lejos. Este segundo -junto a Moisés Sánchez, Miguel Rodrigáñez y Martín Bruhn- es más tierno y soñador, menos cañero. Desprende tranquilidad". La calma en la que vive desaparece en cuanto sube a un escenario y mueve el pie

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LIBROS - Narrativa

La vida, una pasión inútil

Ana Rodríguez Fischer
22/02/2011

Cuentos. Si la ejemplaridad -trágica o grotesca, más que épica- hermanaba a los personajes de los cuentos de En mitad de ninguna parte (1995), el descubrimiento de la vida como una pasión inútil vertebra -y culmina- las historias que Julio Llamazares (Vegamián, León, 1955) (foto )  relata en su último libro, que no por casualidad titula Tanta pasión para nada, perseverando así en el nihilismo que el autor leonés reconoce como "una seña de identidad poética personal".

No espere encontrar aquí el lector acciones trepidantes, grandes intrigas, sucesos espectaculares o hechos misteriosos, ni tampoco personajes llamativos. Hallará pasiones -humanas, demasiado humanas- y momentos decisivos que dan cuenta de una vida entera y, a menudo, la tuercen o la rompen. Así Djukic, el jugador del Depor encargado de lanzar un penalti en el último minuto del último partido de Liga, teniendo en sus pies la posibilidad y responsabilidad de dilucidarla; el viejo Mario que en su ronda de despedidas reencuentra inesperadamente al gran amor de juventud y se dispone a vivirlo antes de morir; Man, un periodista romántico-aventurero al que las para él detestables fiestas navideñas sorprenden en Madrid cuando vive la desazón y la extrañeza que le produce una repentina prejubilación; Neme, cuya vida (y muerte) encarna como pocas la suerte de Don Tancredo: "Un continuo deslizarse hacia la nada, hacia la pasividad total, hacia la estatua que siempre fue"; la monja fallecida en accidente de coche a la salida misma del pueblo donde se hallaba su convento la primera vez que, en treinta y cinco años, rompía la clausura para acudir al hospital; o la suerte del pobre acordeonista de 'Mírame en la oscuridad'.

Son vidas tan pegadas a la realidad como presas del tiempo, cuyo transcurso Llamazares puntea a partir de unos pocos hechos significativos (porque las representan y también las transcienden), y enmarca en su peculiar circunstancia (que en algunos casos las determina y condiciona) y en el espacio o escenario, que el autor describe con la pericia a que nos tiene acostumbrados, sea el lilar de un convento o una aldea perdida en las montañas.

Y es que en Tanta pasión para nada tampoco renuncia Llamazares a su personal poética realista, ofreciendo al lector "fragmentos de vida" o visiones sectoriales de la existencia humana, rastreable en 'Un cuento de encargo', relato metarreferencial donde el autor recupera el humor y la parodia cuando se autorretrata en su atelier y, en contra de la lentitud como manera de vivir y escribir que había hecho suya, se ve obligado a redactar un cuento extenso en pocos días, lo que da pie a hablar de la imaginación, el proceso de escritura, las diferencias entre novela y cuento, más otras cuestiones.

Ni tampoco se oculta Llamazares tras la figura del narrador, como bien advierte quien haya leído sus reportajes y artículos, sus libros de viaje o sus novelas. Y así, en tres cuentos rescata sendas historias de la Guerra Civil preservadas en la memoria familiar o colectiva (que la hubo), de las que destaco la revelación de la anciana nonagenaria en 'El médico de la noche'. Junto a esta galería de personajes anónimos, de vida sencilla y en apariencia anodina, encontramos al poeta Ángel González y su experiencia como joven maestro en una aldea de la sierra Gistredo, Primout, adonde no vuelve nadie pero sí lo hace él, cincuenta años después.

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LIBROS

Narrativa Anatole France


Los dioses tienen sed - La oscuridad de todos


Jésus Ferrero
22/02/2011
Foto – Grabado sobe La invención de la guillotina de la época revolucionaria


Narrativa. Anatole France (1844-1924) pensaba que la independencia del pensamiento era la más orgullosa de las aristocracias. "Por la boca muere el pez", debieron de pensar sus enemigos cuando por culpa de Los dioses tienen sed (título soberbio donde los haya) fue poco menos que expulsado de la historia de la literatura francesa.

Eran otros tiempos, pero el castigo caló hondo, y el olvido se fue abatiendo sobre Anatole France gracias a una novela que no duda en hacer, por primera vez en Francia, una autopsia fina, profunda y soberanamente irónica de algunos de los "artistas" que colaboraron en las matanzas revolucionarias porque se creían guiados por la conciencia de la historia y su luz suprema.




Y sin embargo, Pierre Michon en su espléndida novela Los once sigue acertadamente el camino de Anatole France y nos coloca delante de once intelectuales que van a pasar a la historia por las cabezas que cortaron más que por sus obras literarias. Proust admiró profundamente a Anatole France y su figura aparece camuflada tras el nombre de un escritor imaginario, y Pla dijo de él que ya no lo leíamos porque era demasiado perfecto, y ya no soportamos la perfección.

Estoy de acuerdo con Pla, y sobre todo después de haber leído Los dioses tienen sed, una novela que da más luz sobre la Revolución Francesa que todas las hagiografías que se han escrito y se siguen escribiendo sobre ella, por eso la reivindicó Kundera y en algún aspecto también Michon. Decía Anatole France: "La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza con alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la habitación". Pues eso.


Los dioses tienen sed
Anatole France
Traducción de Luis Ruiz Contreras
Barril & Barral . Barcelona, 2010
235 páginas. 19,80 euros

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¿Qué hacemos con los genios infames?


Grandes artistas han defendido ideas que promueven el odio - El veto en Francia al aniversario de la muerte de Céline reabre el debate sobre cómo celebrar a los creadores incómodos 


Javier Rodrigues Marcos
22/02/2011 

La historia de la literatura universal y la historia universal de la infamia son dos tomos distintos de la misma enciclopedia. De ahí que, de tanto en tanto, surjan varias preguntas: ¿Es posible que sean la misma persona el artista que crea una obra llena de humanidad y el ciudadano que promueve ideas inhumanas? ¿Se puede conmemorar al primero sin celebrar al segundo? La primera pregunta tiene una respuesta clara: sí, es posible. La segunda sigue siendo un campo de minas.

El mes pasado se abrió en Francia un nuevo capítulo de esa antigua diatriba. Tras incluir a Louis-Ferdinand Céline, fallecido el 1 de julio de 1961, en las Celebraciones Nacionales para este año, el Ministerio de Cultura francés decidió sacarlo de la lista. Accedía así a la petición de Serge Klarsfeld, presidente de la asociación de hijos de deportados judíos, de que no se celebrase oficialmente a un antisemita. El autor de 'Viaje al fin de la noche' se libró de ser fusilado por una amnistía Después incluso de haber colgado en la página de los Archivos Nacionales una publicación conmemorativa, el ministro Fréderic Miterrand, sobrino del célebre presidente, ordenó que el cincuentenario de Céline no tuviera reconocimiento oficial. Aun reconociendo el valor literario de su obra, Miterrand fue rotundo: "El hecho de haber puesto su pluma a disposición de una ideología repugnante, la del antisemitismo, no se inscribe en el principio de las celebraciones nacionales".

La polémica, eternamente congelada y descongelada, está otra vez servida. La bondad de Stalin y las preciosas manos de Hitler  A la muerte del novelista, su viuda prohibió la reedición de varios panfletos Según una autora, es un error suspender la conmemoración una vez programada "Estoy un poco indignado, creía que este tema estaba solucionado cuando se me pidió escribir la nota", dijo Henri Godard, biógrafo de Céline, refiriéndose al texto colgado en la web oficial. "Pensaba que la opinión había evolucionado y que las clases dirigentes lo tenían en cuenta". El revuelo, que todavía dura, ha demostrado que ni la herida estaba cerrada ni el tema solucionado ni la opinión había evolucionado tanto. La pregunta sigue en el aire: ¿qué hacemos con los genios infames? "Lo peor que se puede hacer con el pasado es borrarlo o ignorarlo", dice Maté.
 

En 1932, el doctor Louis-Ferdinand Destouches, Céline, publicó una de las grandes novelas de la historia de la literatura, Viaje al fin de la noche. Aquella obra puso a su autor a la altura de Proust como renovador de la lengua francesa al tiempo que lo convertía en uno de los mejores retratistas de los tiempos modernos: de la guerra mundial al colonialismo pasando por el turbio sueño americano. La novela está escrita con un lenguaje crudo y antisentimental, lo que hace que, en esa noche, cualquier sentimiento se convierta en una estrella que desprende humanidad y emoción.

Cinco años más tarde, en diciembre de 1937, el mismo Céline publicó una obra violentamente racista que terminaría contaminando la recepción de sus novelas:

Bagatelas para una masacre. Aunque el panfleto, un imparable desahogo alucinado de 240 páginas, trata muchos temas, ha entrado en la historia del odio por pasajes como estos: "Me gustaría establecer una alianza con Hitler (...) A él no le gustan los judíos... A mí tampoco... No me gustan los negros fuera de su lugar... No veo ninguna delicia en que Europa se vuelva completamente negra... No me haría ninguna gracia... Son los judíos de Londres, de Washington y de Moscú los que impiden la alianza franco-alemana (...) Dos millones de boches campando por nuestro territorio nunca podrán ser peores, más saqueadores ni infames que todos esos judíos que nos revientan (...) Siempre y en todas partes, la democracia no es más que el biombo de la dictadura judía".

Lejos de convertirse en piedra de escándalo en Francia, el libro vendió en poco más de un año 75.000 ejemplares, una cantidad que hoy mismo alcanzan muy pocos autores con sus novelas, no digamos ya con un texto de no ficción. El hecho de que el antisemitismo sea un invento francés del siglo XIX es mucho más que un dato ilustrado por el famoso affaire Dreyfus. Aunque en 1939 un decreto obligó al editor a retirarlo de las librerías, el asentamiento del gobierno colaboracionista de Vichy convirtió Bagatelas para una masacre de nuevo en un best seller.

Con la liberación de Francia, Céline huyó a Alemania para terminar siendo capturado en Dinamarca. Se libró de ser fusilado por la amnistía que, en 1951, le permitió volver a su país una vez que su abogado consiguió deshacer la relación entre el doctor Destouches y el escritor Céline, algo, por cierto, que no ha conseguido medio siglo de crítica literaria.

A la muerte del novelista, su viuda, Lucette Destouches, prohibió la reedición de los panfletos -Escuela de cadáveres y Les beaux draps amén de las famosas Bagatelas-. Además, se fue querellando con todos los que los trataban de publicarlos clandestinamente dentro y fuera de Francia. No es difícil, sin embargo, encontrarlos completos en Internet. En sus memorias, la señora Destouches recordaba la actitud de su marido hacia unos textos a los que, decía, algunos atribuyen "un poder maléfico": "Cuando supo lo que realmente había pasado en los campos de concentración se quedó horrorizado, pero nunca fue capaz de decir: 'Lo lamento'. No se le perdonó el no haber reconocido sus culpas y él jamás dijo: 'Me equivoqué'. Siempre aseguró que había escrito sus panfletos con una finalidad pacifista, nada más. En su opinión, los judíos incitaban a la guerra [él había sido herido en la del 14] y quería evitarla. Eso era todo".

Aunque nunca han faltado pacifistas empeñados en apagar el fuego con una lata de gasolina, Céline ha alcanzado una categoría de icono que no tienen reaccionarios tan citados como Robert Brasillach o Drieu La Rochelle. La razón es simple: como novelista es uno de los más grandes. Lo que no es tan simple es cómo reconocer esa grandeza sin mancharse las manos. La equivocación sería, para muchos expertos, seguir barriendo las vergüenzas debajo de la alfombra.

Bernard-Henri Lévy lo dijo así el mismo día que se anunció la decisión del ministerio de Cultura de su país: "Aunque la conmemoración sirviese solo para eso, para empezar a entender la oscura y monstruosa relación que ha podido existir entre el genio y la infamia, habría sido no solo legítima, sino útil y necesaria".

Para Esther Bendahan, escritora y directora de cultura de Casa Sefarad-Israel en Madrid, es un error suspender la conmemoración una vez programada: "Era una oportunidad de reflexión. No digo que esté de acuerdo con el planteamiento, pero una vez planteado, hay que defenderlo y aprovecharlo".

La polémica, según Bendahan, surge por la cercanía del horror que alimentó el racismo de muchos intelectuales: "Hablamos de algo muy cercano y, diría, de gran actualidad todavía. Eso hace difícil separar la persona de su obra". Algo perfectamente fácil de hacer, sin embargo, en el caso de autores como Quevedo, cuyo antisemitismo no hace ya tanto daño como el de un contemporáneo. Por no hablar de la misoginia o la defensa de la esclavitud de no pocos de sus vecinos en los barrios bajos de la historia del arte.

¿Y cuándo queda el horror lo suficientemente lejos? Para responder, la autora de Déjalo, ya volveremos recurre a una serpiente que se muerde la cola: "Cuando no levanta polémica. Cuando se vive como un fenómeno ajeno a nosotros que ha formado parte de una locura histórica. Cuando es ya más historia que memoria".

El filósofo Reyes Mate, Premio Nacional de Ensayo en 2009 por La herencia del olvido, ha consagrado muchos de sus trabajos a la relación entre historia y memoria a la luz, sobre todo, del Holocausto, pero también de la Guerra Civil y de la dictadura argentina. Para él, "la memoria decisiva no es la de los hechos felices sino la de los infelices, y esa

memoria negativa es la que puede ser un elemento crítico importante para una construcción diferente del presente". Además, apunta, una cosa es conmemorar y otra, celebrar: "Se celebran los triunfos, se conmemoran las derrotas".

Lo curioso es que, a veces, tanto de unos como de otras se pretende dar una versión aséptica. Cuando, en noviembre de 1996, los restos de André Malraux fueron trasladados al Panteón de París, junto a los de Rousseau, Victor Hugo o Marie Curie, se emitió un sello con un retrato del escritor al que le habían borrado por ordenador el cigarrillo que llevaba la fotografía original. En el mismo Panteón, por cierto, reposa Voltaire, cuya obra está trufada de comentarios sobre los judíos que hoy serían un escándalo.

Lo peor que se puede hacer con el pasado, dice Mate, es borrarlo o ignorarlo: "A autores como Céline, cuyas posiciones políticas contribuyeron al desastre, conviene recordarlos porque fueron muy significativos. Si no los tienes en cuenta no te explicas lo que sucedió. Hay que leer críticamente a Céline, como a Heidegger o a Jünger, porque representa un momento del pasado que ha tenido una importancia enorme en la historia. Difícilmente se puede construir una historia diferente a lo que ellos significaron si no se tiene en cuenta que existieron".

En su opinión, ese argumento sirve tanto para un libro como para un monumento. De ahí su contrariedad al comprobar que en el edificio central de la institución en la que trabaja, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha desaparecido la inscripción en latín que "honraba" a Franco como presidente del patronato del Consejo: "Han quitado el fresco y han puesto unas baldosas neutras. No hay rastro del pasado. Habría que haber dejado esa inscripción y, al lado, poner una explicación". Para el autor de Justicia de las víctimas, sin huellas se vuelve más difícil leer el pasado. Por eso, dice, "lo que hay que hacer no es eliminar el Valle de los Caídos, sino explicarlo".

Lo mismo cabría decir de los nombres de las calles: "La solución no es eliminarlas. No deberíamos olvidar que hubo una sociedad para la que los generales franquistas fueron personas ilustres. Si hay muchas, como en Madrid, habría que dosificarlas, pero no se puede borrar de la ciudad ese pasado. Ahí la Ley de la Memoria Histórica afinó poco".

En lo que se refiere a los escritores, la gran pregunta es, apunta Esther Bendahan, si la obra de un autor y sus opiniones tienen genes distintos, es decir, si el arte tiene "su propia verdad". La cuestión es más espinosa en el caso de un filósofo -que trabaja con sistemas que a veces conllevan una ética- que, por ejemplo, en el de un arquitecto, pero parece que no hay duda de que se puede ser un amoral y un gran artista. "La experiencia nos dice que sí. Se ha dicho mil veces: los nazis se emocionaban con la música clásica".

Para Reyes Mate, el arte permite la contradicción de que una forma brillante albergue contenidos terroríficos. Eso sí, lo que ha cambiado es la mirada sobre el arte: "Después de Auschwitz no podríamos decir de ciertos poemas que sean malos, pero sí que son éticamente discutibles. Lo que añade la experiencia de Auschwitz es el juicio ético, ya no te puedes detener solo en el nivel estético. Nuestra visión de una obra tiene algo que sin esa experiencia no tendría por qué tener. El deber de memoria pide que se incluya el juicio moral".

El día que Céline nos resulte tan lejano como Quevedo algo se habrá ganado pero algo se habrá perdido. Significará que el horror que contribuyó a encender se ha vuelto para nosotros más ajeno que la belleza que él mismo consiguió crear. Entre tanto, habría que prescindir de la brocha gorda para asumir de una vez por todas que los buenos escritores son a veces malas personas. Y, de paso, asumir que para reconocer la grandeza de un artista no hace ir con flores a su tumba.

La bondad de Stalin y las preciosas manos de Hitler
"¿Cómo puede ser gobernada Alemania por un hombre de tan escasa formación como Hitler?" La pregunta es de Karl Kaspers. La respuesta, de Martin Heidegger: "¡La formación es indiferente por completo, mire usted solamente sus preciosas manos!" El hechizo que Hitler ejerció sobre Heidegger, afiliado al partido nazi en 1933, serían solo una tétrica curiosidad si no fuera porque el autor de Ser y tiempo es tal vez, con Ludwig Wittgenstein, el filósofo más influyente del último siglo. Como decía Jean-François Revel, "si el fascismo y el comunismo solo hubieran seducido a los imbéciles, habría resultado más fácil librarse de ellos". Céline es el gran emblema de la seducción del lado oscuro, pero nombres no faltan.

Para unos fue un sarampión -Mies van der Rohe, Mircea Eliade, Günter Grass-; para otros -Giuseppe Terragni, Pierre Drieu La Rochelle o el Nobel noruego Knut Hamsun-, una enfermedad crónica. Eso en la versión fascista, porque la versión estalinista del sarampión afectó a medio Parnaso, de Pablo Neruda a Rafael Alberti, que en 1937, durante una visita a la URSS, quedó fascinado por Stalin, por "su bondad, su conocimiento de la gente, su deseo de verla feliz".

En España, la Guerra Civil fue la prueba de fuego para muchos escritores. Y, en cierto sentido, lo sigue siendo. En octubre de 2009, el Ayuntamiento de Sevilla vetó un homenaje literario a Agustín de Foxá después de haberlo autorizado. El motivo: la filiación franquista del escritor. Volvía a tener razón el ya clásico aserto de Andrés Trapiello, autor del imprescindible Las armas y las letras: "Los que ganaron la guerra perdieron la historia de la literatura". Una lectura lastrada por las anteojeras ideológicas que su propio libro ha ayudado a matizar. Para Jordi Amat, estudioso de Foxá, "en ningún caso" se debe ignorar su obra -por más que solo sea "interesante" frente a la de Céline, "que es excelente"-. Tampoco que existe un conflicto moral: "Si el pasado fuese una película de dibujos animados, sería muy sencillo, pero está lleno de muertos y de arte nacido de la abyección.

La obligación del Estado es dar respuesta intelectual pública a un personaje conflictivo. Si se limita a canonizar lo mejor de nuestro pasado o a blanquear los conflictos, está falseando la historia. Debemos ayudar a contar esa complejidad porque venimos de ella, para bien y para mal".

"Que la inhumanidad moral genera calidad literaria es una realidad", continúa Amat. "Y si solo es literaria es una suerte. La posibilidad de experimentar el mal a través de la literatura hace grande a esta última porque pulsa resortes del individuo que no son encomiables pero que existen". El antisemitismo de Céline es, dice, "una forma de desprecio del otro, y pensar que nosotros no despreciamos a alguien es una ingenuidad. Una de las funciones de la literatura es enseñarnos hasta qué punto el mal anida en nosotros".

El autor de 'Viaje al fin de la noche' se libró de ser fusilado por una amnistía

A la muerte del novelista, su viuda prohibió la reedición de varios panfletos

Lo peor que se puede hacer con el pasado es borrarlo o ignorarlo", dice Maté

Según una autora, es un error suspender la conmemoración una vez programada

CIENCIA
Identifican un grupo de neuronas que
controla la recaída en la heroína


Los resultados del estudio se publican en la revista «Nature Neuroscience» y, aunque han sido aplicados solo a ratones, podrían servir para aclarar cómo tratar a los humanos adictos 


Madrid
22/02/2011

Investigadores del Instituto Nacional de Abuso de Drogas en Baltimore (Estados Unidos) proporcionan evidencias causales de que la propensión a la recaída en el consumo de heroína está controlada por un pequeño subgrupo de neuronas de la corteza prefrontal medial (CPFm) del cerebro. Los resultados del estudio se publican en la edición digital de la revista "Nature Neuroscience".

Estos descubrimientos en los que se han utilizado modelos de ratón de la adicción podrían ser importantes para aclarar cómo tratar a los humanos adictos para disminuir la posibilidad de recaída. Tanto roedores como humanos forman una asociación entre el consumo de sustancias adictivas y el contexto en el que se toman las drogas. Los adictos son propensos a recaer cuado se les vuelve a exponer a los indicios del contexto asociado a las drogas.

Los científicos, dirigidos por Yavin Shaham, muestran que un pequeño grupo de neuronas en CPFm exhibe mayor actividad cuando las ratas que son entrenadas previamente para autoadministrarse heroína son reintroducidas en el contexto en el que tomaban la droga. Los investigadores muestran que la administración de un agente farmacológico que altera de forma selectiva a estas neuronas activadas y las desactiva puede disminuir la restauración de la conducta de búsqueda de la heroína en las ratas que recaen.

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CULTURA
Los «rastros» de LSD en el asesinato del presidente John F. Kennedy 

¿Mató el «ácido» a JFK? El famoso guionista americano Tim Kring juega con esa hipótesis en su primera novela

Martin Bianchi, Madrid
22/02/2011
Espionaje, conspiración y laboratorios secretos. En el apogeo de la Guerra Fría —más precisamente, desde 1953 hasta mediados de la década de los setenta—, la CIA llevó adelante un programa «top-secret» de investigación bajo el enigmático nombre «MK Ultra». Su objetivo, encontrar un método para controlar la mente de los enemigos soviéticos que también dirigían un programa similar. Durante 20 años, más de 100.000 estadounidenses —prisioneros, soldados, enfermos— fueron víctimas involuntarias de esos ensayos científicos con radiación y drogas duras (barbitúricos, LSD, anfetaminas). En 1974, el periódico «The New York Times» destapó la trama y sacudió los cimientos de la Casa Blanca. El vicepresidente de la administración Ford, Nelson Rockefeller, lideró una comisión especial que puso fin a los experimentos.

Casi cuarenta años después, los suculentos detalles de «MK Ultra» parecen extraídos de un guión de Hollywood. Quizá precisamente por ello el guionista y productor de televisión Tim Kring escogió ese capítulo negro de la historia de Estados Unidos como catalizador para su primera novela, titulada «Sólo para tus ojos» y que acaba de ser editada en España por Ediciones B. Kring es el creador de las famosas series de televisión «Héroes» y «Crossing Jordan» y todo un experto en formular historias conspirativas, aunque confiesa que no cree en ellas. «Pero son un recurso muy útil para la ficción. Si crees en la conspiración, terminas viendo todo lo que te ocurre como parte de ella», explica a ABC desde su casa en Los Ángeles.

Historia de la psicodelia
En «Sólo para tus ojos», co-escrita con Dale Peck (finalista en 2009 del premio literario Stonewall Book Award), Kring relata la vida de Chandler Forrester, un profesor universitario que obtiene poderes telepáticos tras ser abducido por la CIA y contaminado con una sobredosis de ácido lisérgico, mejor conocido como LSD. El baño de «ácido» convertirá a Forrester en un superhéroe capaz de plegar voluntades. A partir de allí, comienza una frenética persecución que tiene como trasfondo impedir el asesinato de John Fitzgerald Kennedy. Lee Harvey Oswald, autor de los disparos que terminaron con la vida del presidente estadounidense, vivió tres años en la Unión Soviética. ¿Y si detrás de las balas estaba el LSD?

«Quería hacer un thriller histórico contando una versión alternativa de la historia real sobre la muerte de JFK. Y por accidente me encontré con el programa “MK Ultra” de la CIA», dice Kring. Así es como comenzó a estudiar las ramificaciones del «ácido» en la cultura americana: el «flower power», los hippies y la larga lista de estrellas del cine que coquetearon con esa droga en la década de 1950 (Esther Williams, Cary Grant, Betsy Drake...). «Hay indicios de que las investigaciones de Timothy Leary con las drogas psicodélicas eran financiadas por la CIA. Leary creía que el LSD podía despertar poderes ocultos de la mente, como la telepatía y la animación suspendida», explica el autor.

Jasper John
Lo cierto es que el debate sobre el ácido lisérgico está más vivo que nunca en el seno de la comunidad científica, especialmente desde que la FDA (la Agencia de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.) levantó en 2009 la histórica prohibición que pesaba sobre el uso de esta droga semisintética para investigaciones clínicas. En los últimos años, la FDA ha aprobado el uso experimental de la ketamina, la mescalina y el DMT para estudios con fines terapéuticos. El LSD fue la última de las llamadas drogas «psicodélicas» en ser readmitida. «Es una sustancia que continúa generando fascinación en los americanos, claramente todavía está presente en nuestro inconsciente colectivo. Su historia es polémica, pero su potencial médico aún está por descubrirse», dice Kring.

Tras leer «Sólo para tus ojos», es inevitable vincular su argumento con los condimentos que hicieron de «Héroes» la serie de más éxito en Estados Unidos en 2006, con una audiencia de 16 millones de espectadores y dos nominaciones a los Globos de Oro. «Me ofrecieron escribir un libro porque mi nombre estaba asociado a “Héroes”, de modo que quise hacer un guiño a los fans», reconoce Kring. De ahí que haya echado mano del recurso de los «superpoderes». «Todos queremos descubrir que tenemos un potencial oculto. Para mí lo más interesante es cómo lidia el personaje con su vida una vez que descubre que tiene poderes, allí está el drama», dice. Ciertamente, la fuerza de los relatos de Kring no yace en los elementos de ciencia ficción, sino en la tensión que sufren sus personajes arrojados a una doble vida.

Puerta a una trilogía
«Sólo para tus ojos» ha sido concebida como parte de una trilogía. El asesinato de Kennedy es el puntapié de un macro-relato de conspiración e intrigas que completarán otros dos libros, que girarán alrededor del caso Watergate y la dimisión del presidente Richard Nixon y los atentados del 11-S en 2001. «Estos eventos son puntos de inflexión, no solo en la cultura americana sino también en nuestra conciencia. Cambiaron la forma en que nos veíamos y en cómo veíamos al mundo», dice Kring, que además está preparando una nueva serie de televisión que se titulará «Touch».

Como es de esperarse en un animal televisivo como Kring, su novela es fílmica, con capítulos cortos, formulados casi como escenas de un guión. «Digamos que cuando la estaba escribiendo ya estaba pensando en imágenes, y ahora estoy trabajando en su adaptación para el cine —anticipa— Estoy convencido de que todas las historias pueden vivir en múltiples soportes narrativos». De lo que no está tan convencido es de eso de no creer en las conspiraciones. «Bueno, hay muchas cosas que están haciendo los gobiernos y que no sabemos, WikiLeaks lo prueba», confiesa.

Tim Kring no es un novelista convencional. De hecho, no era novelista hasta «Sólo para tus ojos», aunque lleve décadas escribiendo guiones para series y películas («El coche fantástico», «Teen Wolf II», «Héroes»). Quizá por eso no tiene tabúes a la hora de decir que «las historias pueden vivir en múltiples soportes narrativos». Desde 2009, Kring mantiene una alianza estratégica con Nokia para crear contenidos para Ovi Store —el canal global de distribución de medios audiovisuales de la empresa de telefonía móvil. Él es uno de los pocos escritores que cree que la «narración multiplataforma» es el futuro en un mundo en el que Amazon vende más e-books que papel. De su novela, ya está disponible en internet un capítulo inédito que originalmente iba a abrir la historia. «Está disponible para móviles. Se baja la aplicación y se puede leer el capítulo con contenidos interactivos, o sea, presionas ciertas palabras y te direcciona a sitios web», explica. 
"Los bancos fueron cómplices"

En su primera entrevista desde la cárcel, Bernard Madoff sostiene que entidades financieras y fondos estaban al tanto de sus manejos 

Diana B. Henriques (NYT)
22/02/2011 

Bernard L. Madoff ( foto ) dice que nunca creyó que el fracaso de su estafa piramidal fuese a causar la clase de destrucción que ha sufrido su familia.

En su primera entrevista con la prensa desde su detención en diciembre de 2008, Madoff -con uniforme carcelario caqui y claramente más delgado y ajado- mantiene que los miembros de su familia no sabían nada sobre sus delitos.

Pero el martes pasado, durante una entrevista privada de dos horas en una sala de visitas de la prisión de Butner (Carolina del Norte) y en mensajes de correo electrónico previos, aseguró que algunos bancos y fondos de capital riesgo no identificados eran de algún modo "cómplices" de su complejo fraude, un cambio de postura radical respecto a sus anteriores afirmaciones de que él era el único implicado. Madoff, que cumple una condena de 150 años, parecía débil y un poco nervioso en comparación con la estoica calma que mantenía antes de su encarcelamiento en 2009, quizás abrumado por la tristeza tras el suicidio de su hijo Mark en diciembre. Además de esa pérdida, su familia también se ha enfrentado a montones de procesos judiciales, la posible confiscación de la mayoría de sus activos y la implacable sospecha y animadversión pública que ha separado a Madoff y a su esposa, Ruth, de sus hijos.

Sin embargo, en muchos sentidos, Madoff parece no haber cambiado. Habla con gran intensidad y fluidez sobre sus tratos con diversos bancos y fondos de capital riesgo, y señala la "ceguera voluntaria" de estos y su incapacidad para analizar las discrepancias entre sus declaraciones reglamentarias y otra información de la que disponían. "Tenían que saberlo", afirma Madoff. "Pero la actitud era algo así como 'si estás haciendo algo malo, no queremos saberlo".

Aunque en la entrevista admite su culpabilidad y dice que nada puede justificar sus crímenes, centra sus comentarios precisos como el láser en los grandes inversores y las instituciones gigantescas con las que trataba, no en las penurias económicas que ha causado a miles de sus inversores más humildes. En un mensaje de correo electrónico escrito el 13 de enero, señalaba que muchos clientes a largo plazo obtuvieron más beneficios legítimos gracias a él en los años anteriores al fraude que los que podrían haber obtenido en cualquier otra parte. "Me habría encantado que no hubiesen perdido nada, pero ese era un riesgo del que ellos eran muy conscientes al invertir en el mercado", escribía.

Madoff dice que se quedó espantado cuando tuvo noticia de algunos de los correos electrónicos y mensajes que planteaban dudas sobre sus resultados -que ahora están saliendo a la luz en los juicios- y que circulaban entre los banqueros antes de que su fraude piramidal se viniera abajo.

"Estoy leyendo ahora más sobre lo recelosos que se sentían de lo que jamás me percaté por entonces", comenta con una leve sonrisa.

No asegura que ningún banco o fondo concreto tuviese conocimiento o fuese cómplice de su fraude piramidal, que duró al menos 16 años y consumió unos 20.000 millones de dólares en efectivo perdido y casi 65.000 millones de dólares en activos en papel, pero sí menciona la incapacidad de llevar a cabo un escrutinio normal.

Tanto la entrevista como la correspondencia por correo electrónico se han realizado como parte de la investigación de esta periodista para un libro sobre el escándalo de Madoff, The wizard of lies: Bernie Madoff and the death of trust [el mago de las mentiras: Bernie Madoff y la muerte de la verdad], que será publicado esta primavera por Times Books, filial de Henry Holt & Company.

En la entrevista y sus mensajes electrónicos, Madoff decía una y otra vez que había proporcionado información útil a Irving H. Picard, el fideicomisario designado por el tribunal encargado de recuperar miles de millones de activos para las víctimas del fraude. Contaba que se había reunido con el equipo de Picard durante cuatro días el verano pasado. Los mensajes de correo electrónico datan de diciembre y enero, pero hasta hace poco no había consentido que se hiciesen públicos.

En la cárcel, el acceso de Madoff al mundo exterior está restringido y controlado. Todos los visitantes deben ser aprobados por las autoridades de la cárcel, que también revisan sus limitadas llamadas a cobro revertido y sus mensajes de correo electrónico y cartas entrantes y salientes, aunque las entrevistas con abogados como Picard y sus compañeros están menos restringidas y pueden llevarse a cabo en privado.

Al preguntarle sobre su celda, describe una habitación pequeña, con una gran ventana que da a los patios; dice que tiene un compañero de habitación, el segundo desde que llegó a la cárcel.

Tanto los mensajes de correo electrónico como la entrevista en Butner dejan claro que Madoff ha seguido atentamente las noticias relacionadas con su caso en diciembre, segundo aniversario de su detención. Arremete contra lo que llama parte de la "vergonzosa" cobertura del suicidio de su hijo Mark el 11 de diciembre.

Contradiciendo la información sobre que había rehusado asistir a cualquier funeral por Mark, afirma que la cárcel le informó de que no aprobaría una solicitud para que asistiese a misa debido al "problema de seguridad pública" y al limitado tiempo disponible para hacer los preparativos. Concluye diciendo que cualquier funeral al que asistiese "sería un circo mediático" y que "sería cruel para mi familia" hacerles pasar por eso, según escribía el 29 de diciembre.

En cuanto a sus reuniones con el equipo legal de Picard, Madoff aseguraba en un mensaje de correo electrónico escrito el 19 de diciembre que le había dado al equipo legal de Picard "información que yo sabía que sería fundamental para recuperar activos procedentes de aquellos que fueron cómplices del lío en el que me metí yo solo".

En un mensaje fechado 10 días después, era todavía más explícito sobre lo que le había contado al fideicomisario: "Estoy diciendo que los bancos y fondos fueron cómplices de una forma u otra y que la información que le di a Picard cuando estuvo aquí lo confirmaba".

Las afirmaciones de Madoff deben sopesarse frente a su endeble credibilidad. Tras engañar a los reguladores federales y a inversores supuestamente expertos durante al menos 16 años, podría sin duda ser tachado de mentiroso por los abogados defensores si apareciese como testigo contra cualquier acusado en un juicio (hecho que él admitía con cierto arrepentimiento durante la entrevista del martes).

A pesar de sus muchas referencias a la complicidad de otros, en el mensaje del 19 de diciembre reconocía que no había compartido su información con los fiscales federales que trabajaban en casos criminales relacionados con su fraude (aunque era muy probable que el fideicomisario lo hubiera hecho si la información de Madoff era pertinente en la investigación de los casos).Madoff escribía en un correo electrónico que aunque ha estado dispuesto "desde el principio" a dar información a los fiscales "únicamente para ayudar a recuperar activos, me he negado a contribuir a proporcionarles pruebas criminales". En la entrevista, rehusaba hablar sobre cualquiera de los casos criminales que se están investigando.

En los meses posteriores a las entrevistas con el equipo de Picard en la cárcel, el despacho de abogados del fideicomisario, Baker & Hostetler, registró cientos de procesos legales civiles que pedían unos 90.000 millones de dólares en concepto de daños y de beneficios ficticios provenientes del fraude piramidal de Madoff a lo largo de los años. Entre los demandados en esos casos se encontraban la familia Wilpon, propietaria de los Mets de Nueva York; JPMorgan Chase, que fue durante décadas el principal banquero de Madoff, y Sonja Kohn, la financiera vienesa que era el nexo de una red de fondos de capital riesgo que hizo inversiones a gran escala con Madoff.

Sobre Fred Wilpon y Saul Katz, cuñado y socio empresarial de Wilpon, Madoff afirma: "No sabían nada. No sabían nada".

No hay ningún indicio evidente de que ninguno de estos procesos legales se base en pruebas u orientaciones de Madoff. Todos los acusados han afirmado que no tenían conocimiento del fraude y han negado las afirmaciones del fideicomisario sobre que, como inversores expertos en asuntos financieros, deberían haber sospechado desde el principio.

Picard ha rehusado hacer comentarios sobre si su equipo había entrevistado a Madoff y no ha querido confirmar si la información dada por este había contribuido a la enorme cantidad de litigios registrada desde el verano pasado. En algunos mensajes de correo electrónico, Madoff reconocía que el equipo de Picard llevaba a cabo su propia investigación sobre las retiradas de fondos hechas por algunos clientes, en los años anteriores al fracaso del fraude piramidal, para determinar quién podría haber sabido qué y cuándo. Dichas retiradas podrían indicar que los inversores eran conscientes del fraude, lo que podría aumentar su responsabilidad.

Sin embargo, Madoff añadía: "El hecho es que yo era el único que estaba presente en ciertas reuniones con esos clientes".

Hasta la fecha, ninguno de los bancos o fondos de capital riesgo importantes que hicieron negocios con Madoff ha sido acusado por los fiscales federales de invertir a sabiendas en su fraude piramidal. Sin embargo, Picard ha asegurado en algunos procesos civiles que los ejecutivos de algunos bancos dieron muestras de sus sospechas durante años, pero siguieron haciendo negocios con Madoff y canalizando el dinero de sus clientes hacia los bolsillos de este.

Todas las entidades financieras que se enfrentan a juicios acusadas por las víctimas de Madoff y Picard han negado que tuviesen conocimiento del fraude.

En un mensaje de correo electrónico del 12 de enero, Madoff mencionaba acuerdos extrajudiciales que algunos bancos y fondos habían negociado con inversores privados de Madoff durante los dos últimos años y afirmaba que algunos acuerdos se habían alcanzado "para que no dijera nada" sobre la función que las instituciones habían desempeñado en "crear mi situación" y sobre la identidad de los propietarios beneficiarios de algunas de sus cuentas privadas.

Picard ya ha recuperado unos 10.000 millones de dólares mediante las ventas de activos y acuerdos con varios bancos extranjeros y algunos clientes importantes de Madoff, entre ellos el patrimonio de un inversor privado, Jeffrey Picower, y la familia de Carl Shapiro, un filántropo de Palm Beach, Florida.

Mientras que el trato con Picower se ha estado negociando desde al menos el otoño de 2009, los acuerdos con la familia Shapiro y un banco suizo, Union Bancaire Privée, se han alcanzado después de la visita de Picard a la cárcel de Butner. Pero dado que ambos acuerdos se han producido antes de que Picard hubiese presentado demanda alguna en los tribunales, no está claro si la información de Madoff ha sido un factor en las conversaciones para alcanzar esos pactos.

Ni Shapiro ni el banco suizo han sido acusados de complicidad en los crímenes de Madoff, y Picard reconoció públicamente su cooperación de buena fe en las investigaciones cuando anunció los acuerdos extrajudiciales, que suman en total más de 1.000 millones de dólares. Las únicas personas formalmente acusadas de complicidad en el crimen de Madoff son su exauditor y algunos miembros de su personal.

Aunque Madoff juró ante el tribunal que había llevado a cabo su complejo fraude él solo, su contable, David G. Friehling, y el principal ayudante de Madoff, Frank DiPascali, se han declarado culpables y están cooperando con los fiscales. Otros cinco exempleados de Madoff han sido acusados; han declarado su inocencia y están a la espera de juicio.

Aunque Madoff dice que está decidido a colaborar con los esfuerzos del fideicomisario para recuperar los activos, también se muestra crítico con las aspiraciones de este, y afirma que Picard busca mucho más dinero del necesario para resolver las demandas válidas de los inversores.


El recluso ya no afirma que él es el único implicado en el fraude

Mantiene que sus clientes eran conscientes de los riesgos que corrían

El financiero está colaborando con la justicia para recuperar activos

Arremete contra la "vergonzosa" cobertura del suicidio de su hijo

Sus afirmaciones deben sopesarse frente a su endeble credibilidad


© 2011. New York Times Service. Traducción de News Clips.