Un sitio de Internet exclusivo para infieles genera furor en Europa

Se llama Gleeden y fue creado por unos franceses. Cuenta con una versión en español.
30.09.2010

La cultura del adulterio ya tiene su espacio legitimado. Acaso avivados de que la concreción de la trampa puede desatar tormentas –es riesgosa y provoca estrés–, emprendedores franceses abrieron un sitio de Internet exclusivamente dedicado a la infidelidad de los casados. No para los que la padecen -al menos esa no es la idea- sino para los que la provocan y, si se relajan, la disfrutan.
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El sitio se llama Gleeden (hay versión en español) y es de muy fácil acceso . Como es de esperar, el espacio ofrece discreción y garantiza calidad y efectividad, aun cuando esto sólo sea posible comprobarlo atravesando la experiencia. “En nuestro sitio, los casados pueden declarar su situación y buscar sensaciones más allá de la pareja”, postula Teddy Truchot, uno de los fundadores. La frase, elegante, parece expresar el espíritu sutilmente embustero que reina en el site. “La idea surgió tras comprobar, a través de estudios, que el 30% de los inscriptos en sitios de encuentros convencionales se presentan como solteros cuando en realidad están casados”, explica Truchot.
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Especie de Facebook del engaño amoroso, Gleeden comenzó a funcionar en diciembre del 2009, y ya cuenta con algo más de 390.000 miembros –el 60% hombres y el 40% mujeres– de más de 100 países, básicamente de Europa. Sobre todo en Francia (abrumadora mayoría), Italia, Suiza, España –con unos 30.000 inscriptos– y Australia. En Estados Unidos el lanzamiento comercial está previsto para enero. “Nuestra empresa, Blackdivine, es norteamericana, pero pensamos que sería más fácil empezar el lanzamiento en Europa. En Estados Unidos son muy puritanos”, explica Truchot, que como su apellido sugiere es francés (y cuyo significado en ese idioma no tiene las connotaciones que podría tener en lunfardo). Según sus responsables, no es exclusivamenre sexo lo que buscan sus miembros.
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“Sexo lo habrá, sin duda. Pero no es nuestra prioridad”, dice Thierry, un director financiero de 45 años casado desde hace 20, involucrado a través de Gleeden con Estelle, una mujer casada. “Yo lo que quiero es poder hablar, en casa ya nadie escucha”, agrega. Thierry había tenido aventuras, pero no una amante. “Ninguno de los dos ponemos en cuestión nuestra familia, no queremos romper con todo”. Para concluir, bien vale incluir las palabras de Pixiwoo, una adúltera que desentraña las razones del éxito de Gleeden: “Las mujeres engañan generalmente a sus maridos con otros maridos. Los adulterios tienen así algo de conyugal, de honorable, de legal que merece la consideración general”.
www.clarin.com/

LIBRO

«El Oro de Mefisto»

El autor tienta todas las vías de escape hacia un IV Reich
Así huyó Hitler, según Frattini

por Ramiro Villapadierna, Obersalzberg
01.10.2010

Es de noche en la capital europea de Estrasburgo y hay en curso una confabulación para salvar el III Reich. En ello están 13 jerarcas y potentados del nazismo y Eric Frattini (foto); un artesano éste de la conjura y el enjuague como ha mostrado en numerosos títulos; y a quien el mito de la operación «Odessa», la trama para salvar y teletransportar el Reich a otro continente y otro futuro, era una deuda lógica y pendiente: «Documentos estadounidenses pusieron en duda el suicidio de Hitler».
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Que Hitler pudo irse por aquí o por allí, es algo que el autor logra demostrar no sólo en su última novela, en la que «estudio todas las teorías de escape conocidas y las hago confluir en una única narración», sino durante un entero fin de semana con un grupo de periodistas en los Alpes, en el llamado Nido del Águila de Hitler. Así sale a relucir desde el misterio del submarino U-977 a avistamientos en Noruega y el Amazonas, del tesoro del lago de Toplitz al papel de la banca suiza y la vía de las ratas por Italia y España.
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El veterano periodista y analista de cuestiones de seguridad lleva años metiendo su bisturí inquisidor en toda organización y conciliábulo humano -de los Borgia al KGB, del Mossad a la ONU y al Vaticano- y no sólo no pincha en hueso sino que decenas de ediciones e idiomas le permiten tocar blando aun cuando, ya «de lleno en la novela», imagina cómo escapó el Führer en «El Oro de Mefisto».
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Por las calles y cervecerías de Múnich en que Hitler proclamó el nacional-socialismo, hasta el recodo de los Alpes que convirtió en la segunda capital del Reich, y trepando hasta lo alto del refugio que Martin Bormann y sus adláteres le construyeron en el Kehlstein, Frattini es como su novela, un.entusiasta y apresurado mitómano.
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«Mira, por esta escalera bajaban Hitler y Chamberlain» tras el ominoso acuerdo de Múnich; «mira, por este túnel se escapaba del Berghof», la mansión alpina del canciller del Reich. Y quiere hablar de la maquinación de su conjura, precisamente aquí donde el nazismo se encontró con el arcano ario montañés, donde la belleza magnética de los Alpes forzaron la mano en la invasión de Polonia y en el holucausto de los hebreos de Europa.
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Bendita controversia
Que Frattini no rehuye la bendita controversia lo demuestran títulos como «ONU. Historia de la corrupción», «Mossad, la ira de Israel», «Los Papas y el sexo» y un largo recorrido por el KGB, la CIA, la Cosa Nostra, el MI6 y otras raras compañías, todo ello publicado en una docena de idiomas y países, con especial eco en el Este y un último golpe con MacMillan Group en el díficil mercado de EEUU.
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Numerosas investigaciones periodísticas le han dado el oficio documentador, «he tardado 20 ensayos en quitarme el cinturón de castidad» y saltar a la novela, especialmente con el «El Laberinto de Agua». «Los periodistas estamos muy encorsetados», un pudoroso esquema que este limeño casual, nacido en 1963, considera «antiliterario». «Pero los historiadores tienen un corsé aún peor».
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La documentación que abordada con la casa de Medici, en «La Conjura» (2006), le dio por primera vez un tiento literario. Y aunque afirma preferir «la historia y el estudio, a la literatura» reconoce que hoy «apenas nadie compra ensayo». Y dentro de la narrativa, su filón es de oro: «el thriller compite con García Márquez».
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Su nuevo título hace referencia al mito fáustico del alma vendida al diablo, ésta por el oro de los nazis; y no sólo está basada «en datos, papeles del Pentágono», sino en lo que es demostrádamente más poderoso: la cabeza de Frattini: «Confío en que el lector sepa diferenciar».
www.abc.es/

Nuovo messaggio audio di Bin Laden
01.10.2010

Clima e povertà, le nuove battaglie del fondatore di Al Qaeda

Dopo mesi di silezio, Osama bin Laden torna a parlare: un nuovo messaggio audio del fondatore di Al Qaeda è comparso nelle ultime ore sul web (foto). Lo rende noto l’organizzazione di monitoraggio dei siti islamici, Site.

Questa volta il discorso dello "sceicco del terrore" non ha per oggetto la «guerra contro gli infedeli», ma i rischi legati al cambiamento climatico e alla carenza di cibo. «Il numero di vittime provocato dai disastri climatici è molto alto (...) superiore alle vittime delle guerre» afferma la voce, la cui autenticità non è stata ancora verificata. Bin Laden distilla anche consigli agli agricoltori del Sudan, paese in cui abitò per diversi anni prima di viaggiare e insediarsi in Afghanistan, e chiede maggiori investimenti da parte dei paesi arabi nel settore delle coltivazioni.


A preoccupare il leader fondamentalista sono soprattutto le inondazioni che quest'estate hanno sconvolto il Pakistan: «La catastrofe è molto ampia ed è difficile da descrivere», ha detto, «Ciò che affrontiamo (...) esige un’azione rapida e seria da parte di cuori caritatevoli e uomini coraggiosi per fornire soccorso ai loro fratelli musulmani del Pakistan». In questa veste di paladino dei più deboli, bin Laden chiede ai governi di intervenire con maggiore forza su questi temi e propone la nascita di un progetto di aiuti che possa soccorrere le popolazioni vittime delle recenti alluvioni in diversi paesi musulmani. In particolare il leader di Al Qaeda critica le scelte economiche dei paesi della regione, che investono 100 mila milioni di dollari all’anno nei loro eserciti, destinando solo l’1% dei loro bilanci ai poveri.

Nelle ultime settimane altri due leader di Al Qaeda si, Ayman al-Zawahiri e di Adam Gadahn, avevano diffuso sul web dei pesanti accuse al governo pakistano per il modo con il quale sono stati condotti i soccorsi agli alluvionati. Rispetto però alle parole di questi due esponenti di al-Qaeda, i toni di Bin Laden sono molto meno duri.

Il messaggio dura circa undici minuti ed è stato pubblicato su diversi siti vicini al fondamentalismo islamico. Alle parole del terrorista internazionale sono accostate sue immagini fisse e foto delle vittime delle alluvioni mentre ricevono i soccorsi. Si tratta della prima registrazione attribuita allo sceicco dal 25 marzo. Non è nota la data, ma il leader fondamentalista si congratula con i musulmani in occasione della fine del mese del Ramadan (10 settembre).
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Il monumento alla memoria nel 2011

por Alberto Simoni
01.10.2010
Ilustração - projetos para a praça do Marco Zero 2011

Ironizza il New York Times: «Quando leggerete questo articolo sarà già superato». Nessuna crisi del giornalismo tradizionale - non almeno in questo frangente - piuttosto l’affermazione che è impossibile per il cronista stare al passo con la velocità della ricostruzione a Ground Zero. Ogni giorno spunta qualcosa di nuovo, le altezze si fanno più importanti, le fondamenta dei nuovi grattacieli più solide. Un contesto inimmaginabile nel 2008 quando alcuni dei progetti per la ricostruzione erano oggetto di discussioni.
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Due anni fa, la Port Authority di New York e del New Jersey, proprietaria del luogo, nemmeno ipotizzava una data per l’inaugurazione del nuovo complesso. Eppure per il 2011, il monumento che ricorda le vittime di Al Qaeda sarà finito. In un’officina del New Jersey si stanno già incidendo i nomi delle 2.982 vittime dell’11 settembre e dell’attacco del 1993, anche quello di matrice islamica.

E nella «grande piazza» che per tutti è sempre Ground Zero cominciano a comparire gli spazi che ospiteranno 416 querce. Duemila operai, e diventeranno di più, lavorano sette giorni su sette per portare a termine la ricostruzione. Per ridare a New York il suo celeberrimo skyline. Che sarà dominato dalla Freedom Tower, il grattacielo di 541 metri (1776 piedi per ricordare l’anno dell’indipendenza Usa) pronto nel 2013.
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Un terzo è già costruito. Vanno avanti spediti pure i lavori della stazione ferroviaria e della metropolitana in Fulton Street: costo 2,2 miliardi di dollari per un’opera che snellirà il traffico su rotaia della Grande Mela. Poi toccherà alle Tower 3 e 4. Nel 2014 la Tower 2, quella progettata da Norman Foster, avrà già le fondamenta; mentre a breve cominceranno gli scavi al Performing Art Center. New York conferma la sua fama di città che non si ferma mai e cambia sempre volto. Di giorno in giorno.
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ITÁLIA

IL BRASILE VERSO IL VOTO

Il superpresidente Lula ha già vinto le elezioni
È il brasiliano più popolare della storia e Dilma, la sua candidata, è davanti ai rivali

por Paolo Manzo, San Paolo
01.10.2010

Il Brasile si prepara alle elezioni di domenica con un'unica certezza: mai nella sua storia un presidente uscente aveva avuto un tasso di gradimento tanto alto come quello di Luiz Inácio Lula da Silva. Un 80% di giudizi positivi che, oltre a rappresentare un record - ancora più significativo trattandosi della fine di un secondo mandato - è il miglior viatico per la sua «delfina» Dilma Rousseff, la
candidata del PT, il Partido dos Trabalhadores fondato dallo stesso Lula nel 1980.
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Come spiegare l'altissimo gradimento dell'ex sindacalista che, in soli 8 anni, ha dato un imprimatur al Brasile superiore persino al fondatore dell'Estado Novo Getulio Vargas o all'ideatore di Brasilia Juscelino Kubitschek? Due gli elementi decisivi: da un lato il boom economico vissuto dal gigante sudamericano negli ultimi anni, dall'altro le politiche sociali portate avanti da Lula.

In Brasile, infatti, negli ultimi due anni la crisi che tante stragi ha fatto nella Vecchia Europa e negli Stati Uniti, non si è praticamente sentita. Quest'anno il Pil crescerà più del 7% ed è proprio da questo dato che bisogna partire per capire perché, ad esempio, i Mondiali di calcio 2014 e l'Olimpiade 2016 saranno ospitati dal Brasile. Dietro l'assegnazione di questi grandi eventi c'è sempre un elemento fondamentale: la capacità del paese ospitante di coagulare attorno a sé gli interessi economici planetari. «Quello brasiliano è un boom economico che ricorda - spiega Mino Carta, l'Indro Montanelli brasiliano - il boom italiano degli anni Sessanta» tanto che «dalla recessione mondiale il Brasile ne è uscito rafforzato» ha ammesso lo stesso Lula di recente.

Qualche mese fa il ministro brasiliano dell'Economia Guido Mantega ha persino annunciato di «avere prestato al FMI 10 miliardi di dollari attraverso l'acquisto di sue obbligazioni». Come a dire che adesso i soldi il Brasile è in grado addirittura di prestarli.

Certo, rimangono ancora molti poveri - 35 milioni su una popolazione di 190 milioni - ma per la prima volta a loro va un sussidio che permette di aumentare i consumi con un accesso al credito mai così facile come adesso. Negli ultimi 12 mesi, infatti, proprio i crediti concessi dalle banche sono cresciuti del 14% rispetto all'anno precedente.

Dal punto di vista delle politiche sociali, a finire sotto la lente degli osservatori internazionali è soprattutto uno dei punti chiave del programma di governo del presidente-sindacalista, ovvero «Bolsa Família», alla lettera la Borsa Famiglia. Si tratta di un sussidio mensile che permette alle famiglie con un reddito al di sotto dei 90 reais mensili (circa 45 euro), di ottenere dallo Stato 90 reais mensili più altri 30 reais (circa 15 euro) per ogni figlio sotto i 15 anni. Il sussidio, istituito da Lula all'inizio del suo primo mandato per sconfiggere la povertà, è stato erogato sino ad oggi a 12,4 milioni di famiglie in tutto il paese, ovvero ad oltre 40 milioni di brasiliani.

Adesso, in piena campagna elettorale «Bolsa Família» è diventato il punto forte dei programmi politici dei più importanti candidati, come ha dimostrato anche il grande sfidante di Dilma, José Serra, di lontane origini calabresi e leader del Psdb, il Partido da Social Democracia Brasileira, che ha dichiarato di volerlo estendere ad altre 15 milioni di famiglie.

Al di là delle polemiche elettorali, sicuramente «Bolsa Família» ha avuto il merito di aver contribuito molto alla riduzione della povertà. Secondo la Fondazione Getulio Vargas, tra le più accreditate del paese, oggi il numero dei brasiliani il cui salario mensile è inferiore ai 350 euro è diminuito ogni anno dell'8% dal 2003, lo stesso anno in cui è stata introdotta la Borsa Famiglia fortemente voluta da Lula. Quello stesso Lula che, arrivato al palazzo di Planalto tra la perplessità di banche e imprese internazionali, è riuscito a convincere i mercati con politiche improntate al pragmatismo e che oggi è il presidente più amato della storia del Brasile. Anche perché con lui, per la prima volta, la classe media - ovvero chi guadagna tra i tra 450 e 2.250 euro circa - è diventata una maggioranza, anche elettorale. Quasi tutti elettori potenziali di Dilma che, grazie al «traino» di Lula, a detta di tutti i sondaggi potrebbe vincere già domenica al primo turno, ottenendo più del 50% dei voti validi.
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PORTUGAL


Em Portugal, Lula é o presidente "do povo". E Dilma Rousseff? Quem é?

por Cláudia Garcia
01.10. 2010
Foto - Brasileira em Lisboa
As opiniões entre os brasileiros ouvidos pelo i dividem-se entre Lula e Serra. Mas Dilma deve vencer



A comunidade brasileira é a maior comunidade de imigrantes em Portugal. Hoje vivem cerca de cem mil brasileiros no país, que formam a segunda maior comunidade brasileira num país estrangeiro a ir às urnas no domingo. Serão mais
de 23 mil eleitores brasileiros a votar em Portugal.


A relação de proximidade entre os dois países tem um saldo positivo para ambos. Os empresários portugueses continuam a piscar o olho às possibilidades de negócio em terras de Vera Cruz. E o recente negócio entre a Portugal Telecom e a operadora brasileira Oi é apenas um exemplo. "A marcha de interacção e imigração entre os dois países é um dado inexorável." A frase é do embaixador do Brasil em Portugal, Celso Marcos de Sousa, e é uma descrição subtil da relação diplomática entre os dois "irmãos".

A dois dias das eleições que marcam a saída do presidente que "melhor vendeu a imagem do Brasil no exterior" - segundo o embaixador -, o i foi conhecer as histórias de alguns brasileiros que vivem em Lisboa. Mas, ao contrário do que acontece no Brasil, em que as intenções de voto disparam na direcção de Dilma Rousseff, com 47% das intenções de voto, as preferências entre os eleitores ouvidos pelo i dividem-se entre o Partido dos Trabalhadores, de Lula (e de Dilma), e o Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB) de José Serra que conta com 28% das intenções de voto.

"Olháá a cocada e coxinha brasileira", grita Edna Santos directamente da Praça de Camões na Baixa lisboeta. "É memo do Brasil?", pergunta uma senhora do outro lado da estrada. "É do Brasiu memo minha filha". A vendedora de 44 anos vai votar no PT e deixa um aviso: "O Serra não vai ganhar, só dá Dilma Rousseff minha filha." Nem o escândalo de desvio de fundos da Casa Civil brasileira que resultou no despedimento da ex-ministra Erenice Guerra arrefece os pró-PT. "É tudo verdade, no Brasil todos querem roubar, mas ele foi o único presidente que conseguiu pagar a dívida externa e o povo tem mesmo memória curta."

A simpatia de Edna pelo actual presidente não é consensual. "Lula conseguiu um abono de família de 35 reais (cerca de 15 euros ), dá cesta básica a todo mundo, mais bolsa de família. Ele ajuda o povo e é só por isso que o povo gosta dele", comenta Ivana Marques, proprietária do bar Bica Baixo. Ivana votou no PT em 2002. No domingo não vai poder votar, porque não pediu a transferência do título de eleitor, mas se votasse "seria em José Serra". Apesar da simpatia pelo candidato do PSDB, não esquece "o esforço de Lula" para melhorar a situação dos imigrantes em Portugal. O marido, Gildo Santana, com quem divide a sociedade do bar, é categórico: "Eu nunca votei no Lula." Domingo não seria Lula, mas sim Dilma Rousseff, que tantas vezes é asfixiada pelo nome do ainda presidente, que continua na cabeça dos brasileiros como representante oficial do PT. A convicção do casal de Salvador é que Dilma será mesmo a próxima presidente da República e vai tentar manter as políticas do PT. "Bolsa para tudo e mais alguma coisa", ironiza Gildo Santana.

O "fantasma" Lula pode regressar já em 2014, apresentando a sua recandidatura oficial ao Planalto. Lula da Silva não comenta ainda essa possibilidade, mas muitos brasileiros já sonham com esse dia. Outros preferem nem pensar. É o caso de Lucimara Soutello de 33 anos, que vai regressar ao Brasil assim que terminar a licenciatura na Faculdade de Motricidade Humana. "Há três meses estive no Brasil. Fiquei com a sensação que quem é rico está cada vez mais rico e quem é pobre está cada vez mais pobre." Para Lucimara a promessa eleitoral de Lula, de acabar com a pobreza do Brasil, está a ser varrida para debaixo do tapete: "A maioria dos brasileiros vai votar no PT, porque vai beneficiar com as ajudas do governo", diz. "O povo brasileiro prefere acomodar-se nas ajudas do governo do que lutar por uma situação melhor", continua.



E, apesar de nunca ter votado no PT, a estudante acredita que as hipóteses de José Serra vencer são pouco reais. Entre os milhares de brasileiros que vão no domingo ajudar a eleger o novo presidente, na Faculdade de Direito de Lisboa, ainda há espaço para indecisos. Alina Pereira ainda não escolheu o candidato. "Estou na dúvida entre Marina e Dilma. Serra sai fora." A manicure de 31 anos só tem uma certeza, ainda que faça a afirmação com tom irónico: "Se pudesse votar num deputado federal seria no Tiririca", o palhaço de profissão que se arrisca a ser o candidato a deputado federal mais votado.
http://www.ionline.pt/

ENTREVISTA - JOHN LE CARRÉ, Escritor


"La barbarie es fruto de la mediocridad"


por Iker Seisdedos, Berna
27.09.2010

Por si quedaban dudas, John Le Carré adora una buena trama. Cita al periodista una injusta mañana invernal en Berna, en el lujoso Bellevue Palace, uno de esos hoteles que retienen cierta grandeur de otra época incluso aunque, como es el caso, albergue una bullanguera convención de productores de gruyère. Podría pasar perfectamente por el escenario de una de sus novelas si no fuera porque en efecto lo es. En el clímax de “Un traidor como los nuestros” (Plaza y Janés), su nuevo y estupendo libro, un voluminoso mafioso ruso, dos temibles ex-agentes del KGB y un espía británico venido a menos se pelean en el vestíbulo de este hotel. En una esquina, con blazer azul marino, Le Carré lee esta mañana con despreocupación en la columna de cotilleos del International Herald Tribune que en la adaptación en proceso de su novela “El topo” (1974) Gary Oldman encarnará a su más célebre criatura, el agente George Smiley. Y esta vez, la vida imita a la ficción: El sándwich club del hotel es tan bueno como se asegura en el libro y desde las habitaciones se vislumbra el "río Aar bajo la ventana y los picos del Oberland bernés a lo lejos, negros contra el cielo".
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"En este mismo salón", recuerda el gran novelista británico de espionaje, "se celebraba los sábados por la tarde un baile cuando llegué en 1949 a la somnolienta Berna escapando de Inglaterra para estudiar alemán. Pagabas tres francos y podías escoger a una chica con la que bailar bajo la atenta mirada de su madre". David Cornwell no era por aquel entonces el John Le Carré de su seudónimo, ese autor que adoran millones de lectores de todo el mundo, ni tampoco había sido aún reclutado en Oxford por el MI6, servicio de inteligencia británico, con una discreta palmadita en la espalda.
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Han pasado más de 60 años, pero el viejo espía, que abandonó el servicio a principios los sesenta, según confesó a finales de la década pasada, sigue embarcado en la misión de retratar con envidiable compromiso los problemas de nuestro tiempo desde el subsuelo del mundo del espionaje. En esta ocasión, el tema es el blanqueo internacional de dinero, el podrido Londres plutócrata y la impunidad en la que se mueven los oligarcas rusos. Hay espías, por supuesto, que "trabajan para un país que no alcanza a pagar las facturas" y "en el que el Foreign Office no es más útil que un sueño húmedo". También hay héroes inconfundiblemente Le Carré, como la pareja protagonista, Perry y Gail, aficionados el tenis como metáfora de lo que puede y no puede ir bien en el mundo, dos tipos normales en una situación completamente anormal.
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Esta ronda de entrevistas, asegura el escritor desde la altura de sus casi 80 años, será la última. Si, como asegura uno de los personajes de “Un traidor como los nuestros” "los diplomáticos mienten por el bien de su país y los políticos para salvar su pellejo"... ¿Habrá que creer a un autor que construido su enorme reputación a partir de tipos tan acostumbrados a vivir en la mentira que olvidan lo que es decir la verdad? "Ya soy una persona mayor", explica Le Carré con la elegancia y la genuina amabilidad que adornan cada uno de sus gestos. "Bastante tengo con concentrarme en escribir. La conversación es una forma de arte. Y los requerimientos promocionales se han hecho enormes".

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P. ¿Siente vértigo al asomarse a los 80 años?
R. No especialmente, solo agradecimiento por todas las vidas que viví.
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P. ¿Tantas fueron?


R. He sido huérfano, interno en el Gulag de la enseñanza británica, cristiano fallido, desgraciado, virgen durante demasiado tiempo, marido precoz, espía niñato que buscaba su identidad en la pertenencia a las instituciones del servicio secreto, amante desesperado con aventuras continuas y bastante idiotas. Supongo que maduré demasiado tarde.
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P. Esto podría ser un ensayo para su anhelada autobiografía.
R. Siempre que la empiezo, acabo escribiendo una novela y eso está bien. Creo que debería acometerla un buen biógrafo, le daré una lista de gente a la que no gusto y otra de gente que me quiere [Risas].
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P. Sabemos por su propia confesión que fue espía en su juventud y que su padre fue un estafador de altos vuelos... ¿Le quedan secretos por desvelar?
R. No querría sonar pomposo, pero un escritor solo tiene un enigma y es su propia vida. Mi padre era un criminal y crecí con ello. Y sí, estuve en el servicio secreto. Nunca revelaría nada de aquel tiempo, por eso supongo que no escribo mis memorias.
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P. Por eso su gran enemigo fue Kim Philby, el doble agente británico al servicio de la URSS que le delató a usted y a decenas de sus compañeros...
R. No estreché su mano en Moscú cuando pude, en 1989. No quería dignificarlo, como él pretendió tras el parapeto ideológico del comunismo. Cuando nos traicionó, el ya era consciente de lo que era capaz Stalin.
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P. Y usted, como izquierdista en los sesenta, ¿se creyó aquel cuento? Otros, como Kingsley Amis, se dieron cuenta tarde.
R. Lo descubrí tarde, pero estaba claro. Era un régimen terrible. No había excusas. Cuando fui a Alemania por primera vez a finales de los cuarenta aun olía a muerte. No entendía cómo habían sido capaces. Luego, ya de mayor, me di cuenta de cada país tiene su barbarie. Y que la barbarie no es un atributo solo de los hombres poderosos. Es consecuencia de la mediocridad. Gente normal haciendo cosas horribles.
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P. Hace año y medio declaró a este diario que creía en que el mundo financiero estaba en vías de cambiar para siempre, de aprender de los errores, que era un momento histórico. Obviamente, se equivocó.

R. Cierto. En nuestro país, los grandes bancos están sujetados en un 60, en un 80% por los impuestos. Esa era la política de Gordon Brown; imprimir dinero. Y los bancos son organismos que no benefician en absoluto a la sociedad.
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P. Pareciera que los hombres una y otra vez confiáramos en el cambio de rumbo de las cosas solo para decepcionarnos de nuevo...
R. Siempre hay señales que te convencen de que esta vez será distinto. Volviendo al tema de los bancos, creo que son en gran parte responsables del blanqueo internacional de dinero. Si yo o usted se presenta en un banco de Londres con una maleta llena de billetes grandes, probablemente llamen directamente a la policía. Ahora, sí el señor Orloff, prominente hombre de negocios de Moscú, lo hace... yo se lo pregunté a dos grandes banqueros de Londres y los dos me contestaron lo mismo: si presenta ciertos credenciales y quinientos millones de libras, no somos policías, si tiene apariencia legal, será legal. En Rusia no existe el dinero limpio. Me fascinan los mecanismos del blanqueo de dinero.
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P. En el libro habla de los hoteles negros...
R. Ese es maravilloso, pero no lo he inventado yo. Lo vi en Panamá por primera vez. Era uno propiedad de [el narco] Pablo Escobar. Allí los llaman hoteles de la cocaína. Son enormes, pero nunca nadie pernocta en ellos. Están vacíos. Si llama, le dirán que están completos. Y cada semana sale un camión repleto de dinero supuestamente procedente del acomodo, del casino y de los restaurantes rumbo a un banco para lavarlo convenientemente.
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P. De la lectura de su última novela se deduce que no cree que el dinero no huela, el non olet de la vieja expresión de los romanos.
R. Apesta a tráfico de drogas, de armas, asesinatos a sueldo, a opresión y a enorme corrupción. Y creo que los bancos son en gran parte responsables del blanqueo internacional de dinero. Mucho más preocupante resulta el asunto en Rusia, donde no existe el dinero limpio.
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P. Resulta irónico hablar de este tema en la capital de la confederación helvética... ¿Exigir a un banquero suizo control sobre el blanqueo de dinero es como aspirar a que un relojero de este país pida explicaciones al tiempo?
R. No es un asunto exclusivamente suizo. En Gran Bretaña los bancos también compiten por lavar más blanco. Le contaré mi propia experiencia en blanqueo de dinero... Cuando Harold Wilson era primer ministro, pagaba 86% de tasas y si ganabas aún más que yo, podrías verte en la situación surrealista de que tenías que pagar más de lo que ingresabas. Así que una reputada firma contable me aconsejó que constituyese una empresa en Suiza de la que recibir un sueldo. Me metí en este mundo durante unos dos años, hasta que me pillaron. Desde entonces he sido puro y virginal. Nadie sabe ya cuándo el dinero es negro, blanco o gris. La realidad es que cuanto antes entre el dinero negro en el círculo del dinero legítimo, mejor para el sistema, aunque proceda de las más horrendas fuentes.
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P. Nadie está en condiciones de rechazar dinero ahora mismo, supongo.
R. Cierto. Los bancos necesitan dinero venga de donde venga. La Rochefoucauld decía que la hipocresía es el peaje que el vicio le paga a la virtud. El propio sistema de los servicios secretos se basa en el dinero negro. Es el modo en el que recibes tu salario, es inevitable. Y si por esa razón en todos los países hay un cierto matrimonio entre el crimen y la inteligencia, en Rusia el matrimonio es completo. Rusia es un estado criminal.
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P. Lo afirma rotundamente...
R. Lo es. Fueron de los zares blancos a los zares rojos y ahora están bajo los zares grises. Es una nación sin ninguna experiencia democrática. Sospechan de ella. Hay dos cosas que unen a los rusos; aman su país, siempre que pasan dos semanas fuera lo añoran terriblemente, y les aterroriza el caos. En nombre del patriotismo puedes conseguir mucho si eres un político. No digamos ya del miedo al caos. El truco para gobernar un gran país es convertirlo en víctima. Ya sea con ocasión de las Torres Gemelas o la amenaza chechena. Inventamos los enemigos que necesitamos.
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P. Ha dicho que es un estado criminal...
R. Es un estado criminal. Fueron de los zares blancos a los zares rojos y ahora están bajo los zares grises. En último caso, es una nación sin ninguna experiencia democrática. Sospechan de ella. Le tienen miedo. Hay dos cosas que unen a los rusos; aman su país, siempre que pasan dos semanas fuera lo añoran terriblemente. Y la otra es que les aterroriza el caos. En el nombre del patriotismo puedes conseguir mucho si eres un político. No digamos ya el partido que puede sacar al miedo al caos. El truco para gobernar un gran país es hacerlo parecer una víctima. Ya sea con ocasión de las Torres Gemelas o la amenaza chechena.
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P. En el libro asegura que se inventan ataques chechenos para justificar crímenes de estado.
R. Estoy seguro de que sucede. Los rusos tienen una licencia para hacer lo que quieran con los chechenos. Primero Reagan y luego los Bush les dijeron: "Haceros cargo de esa gente. Es vuestro problema. Nosotros nos encargaremos del resto del mundo". Lo que era una guerra de independencia como las que ha habido en mi país o en el suyo, se ha convertido a los ojos occidentales una guerra contra el terror. Inventamos los enemigos que necesitamos. En el libro anterior, estaba presente el asunto del blanqueo de dinero y el asunto checheno, así que me quedé prendado con ello. Es una cosa que viene de 1991, cuando conocí a un tipo, uno de los hombres más peligrosos de Rusia, un pez gordo, en un club a las dos de la mañana. Se llamaba Dima, como el personaje de la última novela, y yo iba acompañado de mi guardaespaldas, que era el campeón nacional de lucha abjaso. Fue muy ilustrativo.
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P. Un cliché sobre su obra dice que con el fin de la Guerra Fría, se le acabó su tema literario. Da la sensación de todo lo contrario.
R. Yo estaba cansado, ¿cuánto puedes escribir sobre los problemas morales de enfrentarse al comunismo? Lo hice durante demasiado tiempo. Lo que nos dejó fue una era pos imperial apasionante...
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P. Nada que se pudiese considerar, como en el desafortunado vaticinio de Fukuyama, el fin de la historia.


R. ¡Claro que no! El propósito del capitalismo quedó desenmascarado. En una de las últimas apariciones del bueno de [su célebre personaje] George Smiley decía: "Ya hemos vencido al comunismo; ahora nos toca lidiar con el capitalismo". Y en esas estamos. No creo que la globalización sea buena en absoluto. Es la vieja colonización con otro traje. Es la destrucción del tercer mundo, la creación de mega ciudades y la explotación del trabajo barato y sin regular. Es una catástrofe ecológica y sociológica. Creo que hay mucho sobre lo que escribir.
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P. Y no piensa dejar de hacerlo, claro.
R. Es mi obligación moral, muchacho.
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P. ¿Contra la URSS vivíamos mejor?
R. Al menos la mitad de los problemas eran de otros. La gran pesadilla de los americanos durante la Guerra Fría es que alguien, los cubanos por ejemplo, tirase una bomba sobre Nueva York. ¡No era una realidad de la Guerra Fría, era una realidad de la era posterior! No sé por cuánto tiempo podemos vivir con este concepto de América como un animal herido. Ha provocado dos cosas: el completo aislamiento del país y la demonización del Islam. A diferencia de los europeos, los americanos piensan que una guerra sirve para algo. Y francamente, no lo entiendo, porque esos tipos han perdido (o no han ganado) todas las guerras en las que se han metido. La Segunda Guerra Mundial la ganaron los soviéticos, con el coste de treinta millones de vidas, no ganaron la de Corea, ni Vietnam. De Irak se han ido con el trabajo sin terminar y no ganarán la de Afganistán.
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P. ¿Cambiará algo Obama?
R. Desearía ser capaz de cambiar algo. Pero si aún siete de cada diez estadounidenses siguen creyendo que Sadam Hussein tuvo algo que ver con las Torres Gemelas, y un 40% se traga que Obama no es americano y encima es musulmán, a qué puedes aspirar. No sé cómo podrá contra los lobbies, el aparato mediático de la derecha y contra su propio partido, que es extremadamente incompetente y desleal. Está esposado.
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P. Da la sensación de que la propaganda es un asunto mucho más preocupante en esta era de la información.
R. Es más poderosa. Mussolini definió el fascismo como ese momento en el que no hay diferencia entre el poder político y el empresarial. Se olvidó del poder mediático, porque en aquellos tiempos se daba por supuesto. También hemos olvidado a dios en el argumento. Nunca creímos que en el siglo XXI el asunto religioso estaría tan condenadamente presente. Que cada cual crea lo que quiera, pero ¡que sea un asunto político!
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P. Desde luego, hay que pellizcarse para creerlo...
R. Mi considerable antipatía hacia Tony Blair viene precisamente por ese lado. Y eso que le voté creyendo que era de izquierdas, cuando resultó ser más de derechas que Gengis Khan. Una vez el periódico The Guardian me invitó a entrevistarlo y consulté a algunos amigos periodistas que me dijeron: "David, es imposible hacer sangre de ese hipócrita". Así que lo rechacé. No quería contar como uno de sus triunfos. Está claro ahora, tras leer la autobiografía, que había mezclo a Dios en sus decisiones. Creo que las creencias religiosas deberían declararse en la alta política. Si yo creo que el segundo advenimiento del señor solo se dará cuando el Gran Estado de Israel está consolidado, mis votantes deberían saberlo. Si Bush y Blair pensaban que estaban conduciendo una cruzada cristiana contra las fuerzas del Islam, eso no puede ser un secreto de estado. ¿Qué Dios te dijo que invadiese un país? ¡No fastidie! ¡Cuál dios!
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P. ¿Tiende a dar crédito a las teorías de la conspiración?
R. No. Mi limitada experiencia sobre conspiraciones, que ya ha cumplido los cincuenta años [desde que abandonó el servicio secreto], es que si usted y yo conspiramos, uno de los dos se lo contará a su novia, el otro se dejará una maleta olvidada en el metro y ambos olvidaremos sincronizar nuestros relojes. El otro día Ahmadineyad dijo en las Naciones Unidas que el 11-S fue una trama del Gobierno de EE UU. Eso no puede ser, por la sencilla razón de que se necesitaría la complicidad de tanta gente, que sería prácticamente imposible guardar el secreto.
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P. ¿Cómo se las apaña para no perder comba con la contemporaneidad, para escribir sobre problemas de hoy que le suceden a gente de hoy?
R. Tengo muchos hijos y nietos. Y mantengo vivo al niño en mi interior. Lo bueno de ser un escritor vejestorio es que has vivido muchas vidas y que ya no estás dominado por la pasión o el deseo, pero puedes recordar lo que es perder la cabeza por las mujeres.
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P. ¿Se comportaría como un héroe en el caso de una guerra?
R. No. Una vez estuve en Vietnam. En Phnom Penh. Compartí experiencias con corresponsales de guerra y los respeté un montón, entendí por qué todos son unos junkies, tienen que hacerlo para pasar el trago.
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P. ¿Cómo ve a los servicios secretos en esta nueva era?
R. Me preocupa su politización. Están al servicio del poder, proporcionan información para sostener sus mentiras. Cuando yo me dedicaba a ello, nos considerábamos como los buenos periodistas; conseguíamos verdades para arrojárselas al poder. La diferencia con los periodistas es que estábamos autorizados a emplear otros métodos, como hablar con traidores, ser desleales, pinchar teléfonos y toda esa basura.
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P. A todas luces de eso trata su obra, de hacer cosas erróneas por las razones correctas y los conflictos morales que eso acarrea.
R. Exacto. Sobre el conflicto de lo que nos debemos a nosotros mismos y a la sociedad. Sobre lo que es en realidad el patriotismo.
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P. ¿Nunca fue contactado por el servicio británico después de abandonarlo?
R. No. Me volví un tipo bastante impopular.
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P. Se dice que los agentes del KGB adoraban sus novelas...
R. No tengo ninguna duda. Hace unos años Eugeni Primakov, que entonces era ministro de Asuntos Exteriores y había sido director del KGB, me lo confirmó. Le pregunté con quién se identificaba en mis novelas y dijo: "Smiley, por supuesto" [Risas].
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